Travesía explorando el río Salado de Buenos Aires, desde laguna El Hinojo de Venado Tuerto a Bahía de Samborombón.
martes, 6 de enero de 2009
Salida rumbo al Río Salado
Todo el día del 5 de enero lo hemos aprovechado para ajustar los últimos detalles del viaje, y completar nuestra lista de víveres y materiales.
Sobre las últimas horas, se sumó a nuestra travesía David Malpassi, que en el año 2005, nos había acompañado desde Melincué a San José del Morro.
Por necesidad de espacio, hemos cambiado la embarcación a una piragua, que es más espaciosa, y nos permitirá el transporte de mayor cantidad de equipo.
Por lo que habiendo finalizado con los preparativos, durante esta mañana del 6 de enero, estaremos partiendo desde las fuentes del Salado con rumbo a la Bahía de Samborombón.

Costa Sur de la Laguna el Hinojo (Vista hacia el Sur) A la derecha se pueden observar las instalaciones del Club de Pesca, y al centro, el canal que nos conducirá hacia el Río Salado
Tras los pasos de Félix de Azara
Hace 212 años, en el 1796, hacía esta misma travesía, aunque a caballo, Félix de Azara.Félix de Azara (1742-1821), fue uno de los primeros naturalista del río de la Plata, donde desempeñó importantes actividades como naturalista y además como ingeniero, explorador, cartógrafo, antropólogo, humanista
Entre sus exploraciones, se encuentra este viaje que realizó desde Buenos Aires a Melincué, y desde allí a las fuentes del Río Salado para seguir su curso hasta casi el mar, en territorios por entonces apenas conocidos.
Esta exploración quedó plasmada en su "Diario de un reconocimiento de las guardias y fortines que guarnecen la línea de frontera de Buenos Aires para ensancharla", del cual transcribiremos algunos pasajes en este blog, al paso de nuestra excursión.
Para quienes deseen leer esta crónica completa, pueden consultar:
Diario de Azara en Cervanes Virtual
y su Biografía:
Biografía de Félix de Azara en Wikipedia
domingo, 4 de enero de 2009
Sequía en el Sur de Santa Fe
La mayoría de las lagunas se encuentran con sus niveles mínimo, rodeadas por costas desnudas y resecas, donde el agua se ha retirado.
En cambio, en los canales que unen a las lagunas, hay agua, aunque sea poca, pero no manifiestan ningún tipo de corriente o movimiento.
Estas observaciones, desaniman un poco el comienzo del viaje, porque la perspectiva es que hasta Teodelina, en muchos sitios debamos arrastrar la embarcación por falta de profundidad.
